Cuando las grandes marcas se dejaron llevar por la psicodelia

A finales de los años sesenta y setenta, las grandes corporaciones estadounidenses podían ver la moda de la psicodélica en todas partes y tenían que hacer algo.

Una ola de psicodelia se estaba apoderando de la cultura pop y la estética hippie infundida con LSD era enorme. La influencia de la cultura de las drogas en algunas de las marcas más emblemáticas hizo que todos, desde Henry Ford hasta Ronald McDonald, se subieran al viaje psicodélico para que sus productos estuvieran  a la moda.

Los hippies ya tenían una gran participación en el mercado y las drogas con las que estaban experimentando a menudo se asociaban con el acceso a esa creatividad infantil. ¡Así que tenía mucho sentido para los anunciantes mataran dos pájaros con un mismo tiro!

Después de que Albert Hofmann descubriera accidentalmente las propiedades psicodélicas del LSD en 1943, esta moda se filtró a gran parte de la cultura occidental, desde el arte hasta la literatura y, más obviamente, la música, que nunca fue la misma después de íconos como Bob Dylan, Los Beatles y Jimi Hendrix.

A finales de la década de los 60’s y principios de los 70’s, el mundo del diseño psicodelico estaba en sucúspide. Veamos algunos anuncios comerciales de marcas como: Pepsi, McDonald’s, 7 Up, Levis y cereales, repleto de imágenes alucinógenas.

Arco iris de colores, mariposas psicodélicas, mujeres con ojos caleidoscópicos y otras imágenes alucinantes predominaban los carteles publicitarios.

 

A mediados de la década de 1970, la estética ya no era el escandaloso movimiento de contracultura de una nueva generación rebelde, sino una parte totalmente integrada de la cultura consumista estadounidense, que se ve en casi todos los demás anuncios, desde automóviles, cigarrillos y medicamentos para la tos hasta productos de belleza y bebidas.