Cuando los Estadounidenses vivían en los troncos de los árboles gigantes

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Las “Secuoyas antiguas” o “Árboles Mamuts”, fueron usados por los pioneros norteamericanos quienes, trabajaron, respiraron y vivieron en ellos.

Hoy en día, es algo improbable, pero fue muy común a fines del siglo XIX, las casas eran talladas dentro de los troncos de estos gigantescos árboles, sucedía en estados como Oregón, Washington y California, donde la industria maderera estaba en auge y dejaba un verdadero mar de árboles decapitados a su paso.

Astutos por naturaleza, los pioneros se trasladaron a esos páramos y usaron los troncos para convertirlos en hogares, pistas de baile, hoteles, lo que fuera, en aquellos días no existía conciencia ecológica.

A los hombres les podía llevar un mes talar una secuoya de 1.000 años, un crimen ecológico y digna de vergüenza vista con los ojos de hoy en día.

Como especie en peligro de extinción, es inquietante ver a la gente bailando sobre las tumbas de las bellezas antiguas. Pero en muchos casos, simplemente estaban retomando donde lo dejaron los madereros, aprovechando al máximo los trozos de madera «inutilizables«.

Los troncos se convirtieron en cobertizos, chozas y casas. Se convirtieron en un lugar para almacenar sus animales, provisiones y cualquier otra cosa que necesitara el tipo de seguridad de las paredes de un árbol que podía crecer más de 30 pies (más de 9 metros) de ancho. Eran tan anchos y tan sólidos que se podría hacer un túnel a través de ellos.