Los mandalas y la impermanencia de las cosas

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Mucha veces nos apegamos a las cosas materiales, ya sea en el trabajo, en nuestro hogar, o en nuestra vida diaria y al momento de perderlas sufrimos y nos lamentamos porque ya no las tenemos! Si entender que todas las cosas cumplen su ciclo y son pasajeras.

Es interesante ver como estos monjes budistas realizan estos bellos e impresionaste mándalas que son representaciones geométricas del cosmos como un todo absoluto fluctuante. Su elaboración toma mucho tiempo, es un trabajo de paciencia y serenidad, que se va completando poco a poco.

Pero lo realmente interesante es que una vez terminado el mandala y tras su contemplación, este es destruido de un soplo como un acto simbólico de impermanencia.

La estructura básica de un mandala consta de una figura central rodeada de elementos de la naturaleza o símbolos en donde cada color y figura tienen su significado simbólico. Todo comienza con “la nada”. El motivo es dibujado sobre una tela vacía. A continuación los monjes mediante el raspado de un instrumento metálico relleno de arena molida y teñida de varios colores, vierten la tierra sobre el tapiz dibujando así el mándala, larga tarea para luego terminar como comenzó en la “nada”.

Estos mandalas fueron construidos en el Monasterio Tibetano “Gaden Shartse” que se encuentra en la India.